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Netflix está a punto de dar uno de los pasos más ambiciosos de su historia y, al mismo tiempo, de redefinir el mapa del entretenimiento en Estados Unidos. La compañía planea construir un enorme complejo de producción audiovisual en Nueva Jersey, una especie de “Hollywood propio”, con una inversión estimada de 1.75 mil millones de dólares. No se trata solo de un nuevo estudio de grabación, sino de una declaración de poder industrial y creativo que confirma que Netflix ya no quiere depender de terceros para contar sus historias, sino controlar cada etapa del proceso.

Este proyecto marca un cambio profundo en la forma en que Netflix concibe su futuro. Durante años, la plataforma se apoyó en estudios alquilados, acuerdos temporales y producciones repartidas por todo el mundo. Ese modelo le permitió crecer rápido, pero también la expuso a limitaciones logísticas, aumentos de costos y dependencia de infraestructuras que no le pertenecían. Con este nuevo complejo en Nueva Jersey, Netflix busca consolidar una base permanente que funcione como un centro neurálgico para cine, series, posproducción y desarrollo creativo.

La elección de Nueva Jersey no es casual. El estado ha intensificado en los últimos años sus incentivos fiscales para atraer producciones audiovisuales, posicionándose como una alternativa real a California y Georgia. Además, su cercanía con Nueva York ofrece ventajas evidentes: acceso a talento creativo, actores, técnicos, escuelas de cine, empresas tecnológicas y una infraestructura urbana que facilita producciones de gran escala. Para Netflix, esto significa combinar beneficios económicos con una ubicación estratégica clave.

El complejo, que se levantará sobre una antigua base militar, está pensado como una ciudad del entretenimiento. Incluirá múltiples estudios de grabación de gran tamaño, espacios de producción virtual, áreas de posproducción, oficinas creativas y zonas técnicas diseñadas para operar de forma simultánea en varios proyectos. La idea es que películas y series puedan desarrollarse de principio a fin sin salir del recinto, desde la preproducción hasta la edición final, algo que históricamente solo los grandes estudios de Hollywood podían permitirse.

Más allá de la infraestructura, el proyecto tiene un impacto económico significativo. Se espera que genere miles de empleos directos e indirectos, no solo para profesionales del cine y la televisión, sino también para sectores como la construcción, la hostelería, el transporte y los servicios. Para Nueva Jersey, la llegada de Netflix supone una oportunidad de posicionarse como un polo creativo de alcance global, atrayendo talento internacional y fortaleciendo su economía local a largo plazo.

Desde una perspectiva estratégica, este movimiento también responde a la creciente competencia en el streaming. Plataformas como Disney+, Amazon Prime Video y Apple TV+ cuentan con el respaldo de conglomerados que poseen estudios históricos, catálogos enormes y recursos casi ilimitados. Netflix, que nació como un distribuidor digital, ha tenido que transformarse en un productor a gran escala para mantener su liderazgo. Construir su propio “Hollywood” es una forma de nivelar —o incluso inclinar— la balanza a su favor.

Además, el control total de la infraestructura le permitirá a Netflix experimentar con nuevos formatos, tecnologías y métodos de producción. Desde escenarios diseñados específicamente para rodajes con pantallas LED y entornos virtuales, hasta flujos de trabajo optimizados para reducir tiempos y costos, el complejo de Nueva Jersey está pensado para el cine y la televisión del futuro, no para replicar modelos del pasado. Esto encaja con la filosofía de la empresa, que siempre ha apostado por la innovación como ventaja competitiva.

El proyecto también tiene un fuerte componente simbólico. Durante décadas, Hollywood fue un lugar físico asociado a un puñado de estudios tradicionales. Hoy, el centro del poder creativo ya no depende exclusivamente de una colina en Los Ángeles. Con esta inversión, Netflix envía un mensaje claro: el entretenimiento global ya no gira solo alrededor de Hollywood, y las plataformas digitales pueden construir sus propios imperios creativos desde cero.

En un momento en el que la industria audiovisual atraviesa cambios profundos —ajustes de presupuesto, huelgas, reconfiguración de modelos de negocio—, la decisión de Netflix de invertir 1.75 mil millones de dólares en infraestructura física puede parecer arriesgada. Sin embargo, también demuestra confianza en el valor a largo plazo de las historias, del contenido original y de la producción a gran escala. Netflix no está pensando únicamente en el próximo estreno, sino en décadas de creación continua.

En definitiva, la construcción del complejo de Netflix en Nueva Jersey no es solo un proyecto inmobiliario ni una expansión más. Es una apuesta estratégica que redefine el papel de la plataforma dentro de la industria del entretenimiento. Al crear su propio Hollywood, Netflix deja claro que ya no quiere ser solo un canal de distribución, sino uno de los pilares fundamentales del cine y la televisión del siglo XXI.