
que puede ser aprovechada. Caminar, correr, andar en bicicleta, el calor del
computador, e incluso el agua que circula por las cañerías de su casa tienen
un gran potencial.
Los avances en tecnologías de energía renovable permitirán a las personas
recolectar esta energía cinética, que ahora se desperdicia, y utilizarla
para abastecer de electricidad de los hogares, lugares de trabajo y
ciudades.
Imaginemos que pudieran conectarse pequeños dispositivos a los rayos de las
ruedas de una bicicleta para recargar baterías mientras uno pedalea. Tendría
la satisfacción no sólo de llegar a destino sin contaminar y de manera
saludable, sino también de generar la energía para algunas de las luces de
su casa.
La energía generada viene en todas las formas posibles y de todo lo que nos
rodea.
Los científicos de IBM en Irlanda están buscando formas de comprender y
minimizar el impacto ambiental de la conversión de la energía producida por
las olas en electricidad.
Algo así no sólo generaría un impacto ambiental favorable para el planeta
con menos demanda de combustibles, sino que también reduciría costos para
los usuarios.

