acceso a la información.
Su constitución biológica es la clave de su identidad individual y pronto
será la de resguardarla.
Ya no tendrá que crear, guardar ni recordar múltiples contraseñas para
diversos accesos. Imagínese poder ir al cajero automático del banco para
retirar dinero en forma segura con sólo decir su nombre o mirar hacia un
diminuto sensor que reconocerá los rasgos únicos de la retina de sus ojos.
O hacer lo mismo para verificar el saldo de su cuenta en su teléfono móvil o
tableta.
Cada persona tiene una identidad biológica única y detrás de ella hay datos.
El software permitirá componer datos biométricos –definiciones faciales,
archivos de voz– para armar su contraseña digital única basada en su ADN.
Esta información es conocida como biométrica multifactorial.

