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Tu patente por 600€. ¡Tasas incluídas!

El precio más barato del mercado

El dinero para pagar  la confección de la memoria y la solicitud de patente es la primera dificultad a la que se enfrenta el inventor. Las tasas y los emolumentos de los profesionales que se dedican a la propiedad industrial no son baratos. Por eso, el Club de Inventores ha puesto al alcance de los socios inventores una oferta asequible para que el dinero  no sea un obstáculo para proteger una  patente, 600 euros con tasas incluidas.

Ciertamente también es verdad que a ese primer obstáculo le sigue otro como es encontrar un profesional que les  ayude a confeccionar la memoria de la patente para presentarla en el Registro. En general, todos los incipientes inventores son reacios a comunicarle a alguien su idea, básicamente, por temor a que se la plagien. La confianza  desde el primer momento es un valor para el inventor y, si cuenta con un equipo competente, habrá encontrado la palanca para mover su innovación y convertirla en un negocio próspero.

Una vez que se ha llegado a obtener una innovación plenamente satisfactoria desde el punto de vista técnico y novedoso, se requiere presentarla en el Registro de la Propiedad Industrial correspondiente y eso, requiere el redactado de una memoria compleja y sujeta a reglamento que abarca descripción, antecedentes, dibujos, reivindicaciones y resumen. 

Eso, en la práctica, aunque pudiera  realizarlo el propio inventor, requiere  de la intervención  de un profesional de la propiedad  industrial o de un equipo experto que la confeccione  según reglamento y tenga todas las garantías por un lado, para ser aceptada formalmente en el Registro y por otro, que cumpla y garantice todas las condiciones para  una buena protección.

Dentro del objeto social del Club, uno de los objetivos es la ayuda a los inventores a realizar y desarrollar su patente y, la solicitud es la primera formalidad que se requiere para comenzar el camino hacia el desarrollo total de la  invención.

En el Club llevamos más de 30 años cumpliendo esta función y aportando este servicio a los socios, primer paso   para la explotación posterior de la patente.

Un buen planteamiento de la memoria de la patente es la garantía para evitar después los conflictos y  reclamaciones en la reivindicaciones de novedad. La memoria es el documento que nos va a dar paso -o no- a la obtención del  título de propiedad o explotación exclusiva de la misma.

Cada una de las partes de la memoriam entraña su dificultad y para un primerizo resulta casi imposible y muy probablemente, si no cumple con todos los requisitos, el examinador la devuelva por defectos formales. Ese hecho, si se produjera, ocasiona rehacerla de nuevo, pérdida de tiempo y más coste. De modo que, lo más acertado es que el inventor acuda a un equipo que lo resuelva  ortodoxamente desde el principio y, además éste le asesore en todo el proceso de tramitación y explotación de la patente.

Si la descripción requiere una explicación lo más completa posible y ajustada a la invención en cuestión, las reivindicaciones son muy exigentes en la novedad reivindicada y bien delimitada. Los dibujos deben estar bien definidos y ejecutados, convenientemente relacionados con las reivindicaciones y servirán para esclarecer todo el conjunto de la memoria.

Cuándo patentar

Otra cuestión muy importante es decidir cuándo presentar una patente. Si la patente tiene una vida limitada (20 años), cualquier tiempo desperdiciado es un error. Lo suyo es que aprovechemos todo el periodo para sacarlo todo el provecho que nos brinda la protección porque después ya quedará de dominio público y cualquiera podrá explotarla  libremente.

Muchos inventores, en aras de adelantarse a cualquiera que pueda tener la misma idea o incluso plagiarle por algún  descuido, se afanan en presentar la solicitud de patente sin haber comprobado tanto su novedad como su viabilidad  técnica y comercial, los cual entraña un riesgo a la hora de reivindicar algo que quizá después se comprueba que no procede. Lo ideal es estar bien seguro de que hemos conseguido el resultado pretendido y, por tanto, está listo y expedito para su patentabilidad. Otro aspecto a tener en cuenta  respecto al momento más adecuado para presentar  la solicitud es el plan de explotación que tengamos para la propia innovación. No es aconsejable hacer la protección  y después perder un tiempo valioso para trazar el plan de explotación de la misma; convendría “conllevar” la  protección con la explotación y así, no perder tiempo ni oportunidades de la patente, es decir, retrasar si cabe la  protección -porque corre el tiempo en su contra- hasta que no se tenga listo el plan de comercialización. De esta forma, podremos obtener beneficios de la invención desde el  momento mismo que protegemos y evitamos que pase el tiempo de descuento en contra de la patente y sin tener compensaciones.

Dónde patentar

Igualmente hay que tener en cuenta dónde proteger. Si partimos que el título de un patente  concede la explotación  exclusiva de la misma al titular y que hay territorios donde ese bien no tiene aplicación alguna, quizá debamos  prescindir de extender la patente a países que no va a tener apenas aplicación. La protección y el mantenimiento de las patentes exigen un desembolso permanente en cada uno de los países en los que se pretenda proteger; de  modo que habrá que ser selectivos y evaluar hasta donde merece la pena y podamos llegar.

Para hacer la protección en otros países y a fin de optimizar los recursos económicos, es conveniente aprovechar los acuerdos y tratados internacionales en materia de patentes; mediante éstos, podemos conjugar los plazos y los pagos y eso nos evitará  desembolsos  importantes y, a veces, prescindibles.

Así que lo mejor para todo este proceso es  informarte  y para eso estamos. Ponte en contacto con nosotros a través de cualquiera de nuestras vías: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.